18 mar 2018

El Regalo


El Regalo




La niebla se espesa en la playa de  
relojes antiguos y eternos que
agotan presurosos su blanca arena en
gotas de fina humedad que
bautizan el encuentro- Arribo desde
dunas conocedoras de soles y
lunas que cierran círculos
mágicos, espirales de espaciotiempo con
colores, garabatos del horizonte contra
luces que de  lejos se ven en
la mar cantando viejas canciones
suaves al  arrullo de amor.
Dos,
no,
solo uno.

Aida Rebeca Neuah

26 ene 2016

ALEGATO PARA LA FELICIDAD



La búsqueda del hombre por alcanzar la plenitud y lograr la ansiada felicidad lleva ya varios siglos y muchas teorías. Algunos de los filósofos antiguos decían que para la realización propia del hombre y la obtención de la anhelada felicidad es imprescindible el cultivo de la sabiduría, otros expresaban que mediante la opresión de los instintos, el autodominio y el fomento del pensamiento nos acercarían a nuestra virtud esencial y lograríamos como resultado el gran tesoro que es la felicidad. Evita el dolor y haz un culto del placer que encontrarás en las pequeñas cosas decía un filósofo perdido varios siglos antes de cristo y como último exponente de este racimo inacabable de teorías: “la felicidad jajajaja, me la dio tu amor” cantaba hace treinta un artista contemporáneo en Sudamérica.  Hoy, sabemos gracias a la ciencia, que la felicidad es algo que cada uno de nosotros puede conseguir fácilmente. Estudios recientes en la Universidad Hebrea de Jerusalén, han demostrado que la visión y posterior ingestión de dos unidades de huevos frescos fritos en aceite   hirviendo estimula el hipotálamo a secretar la hormona B7 generadora de felicidad. La visión panorámica de los huevos estimula el nervio óptico a emitir un mensaje codificado al lóbulo derecho del hipotálamo, quién asocia la imagen a dos pechos femeninos y/o a los testículos dependiendo del género del individuo. La búsqueda del hombre por alcanzar la plenitud ha llegado a su fin, los científicos han hallado la fórmula de la felicidad y la comparten con todos nosotros. Sépanlo, es algo sencillo, fácil y forma parte de nuestra vida cotidiana, querido lector, grábeselo a fuego, como decía mi abuelo, para ser feliz es indispensable tener huevos.

Aida Rebeca Neuah







21 feb 2015

X


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Te planteo la situación x: Hipotética o no. Digamos que un día, que puede ser hoy, junto coraje y me animo: decido invitar a salir a mi vecina. Morocha infartante, piernas largas, refuerte, 1:85.  Tengo una ventaja primordial, de estatura digamos, ella puede hasta usar tacos conmigo. Ésta chica es morocha, como dije  y vive en el mismo piso que yo, departamento 8.  De ahora en más, la llamamos, Lucy (siempre quise salir con una con ese nombre). Bueno, me pongo lindo. Me esmero. Huelo bien. Le toco la puerta. Toc toc. Hola, soy tu vecino de al lado (sonrío) ¿me das una taza de azúcar? No, este no es buen comienzo. ¿Quién iría tan lindo y aromático a pedirle algo a la vecina? Giremos.  Estoy sentado en el sofá, de entrecasa y quiero salir a bailar. ¿Qué mejor que con Lucy la vecina que está una bomba? Así como estoy, de bermudas y musculosa sin afeitar salgo al pasillo. Además donde va a encontrar uno alto como ella. Toc toc. ¿Querés ir a bailar conmigo? Así no funciona, ninguna chica va a salir con un perfecto desconocido. Rotemos.  Hola, soy Carlos, ¿vamos a bailar? Conocerse es más que saber el nombre. Debería conocerme antes que yo la invite a salir. Quizás hablar un poco en el ascensor. No sé, pensemos… quizás ayudarla a sacar las bolsas de basura o llevarle las compras. Probemos nuevamente.  Hola, soy Carlos, tu vecino, ¿te ayudo? Gracias y me rodea los brazos al cuello y un metro veinte de piernas se me enredan en la cintura. Eso estaría bueno, lo vi en una película yanqui. Aunque, no funciona nunca. ¿Qué tal servicio a domicilio?  Va de nuevo. Toc toc. ¿Te saco la basura? Dale, ¿cómo te llamás? Carlos. Pasate por casa todos los días a las siete y me bajás la bolsita. ¿Qué pelotudez? Nadie sale con alguien tan entregado. Probemos mejor con las mascotas. Hola, soy Carlos, se me escapó el gato. Vamos a buscarlo juntos (Eso de verla subida al árbol en mini tratando de bajar un gato desconocido para mí, es como estimulante). No procedente, seguro que Lucy es alérgica a los gatos y los perros no se suben a los árboles.  Ponete las pilas, vos que estás leyendo, si vos, ayudame, tírame una línea para salir con esa lunga impagable. Seríamos la pareja perfecta. Gracias, ya sé, me pongo lindo, me afeito, me tiro el frasco de perfume y allá vamos. Toc toc, hola soy Carlos… y yo Roberto…Miré para abajo. Me atendió un enano. Parece que a Lucy le gustan los petisos.  

Aida Rebeca Neuah 

7 feb 2015

EL LABERINTO ETERNO DEL HOMBRE




Si acaso encontraras alguna vez aquel portal
El tiempo volverá sobre sí mismo
Lo que es futuro volverá a pasado
Al principio cuando todo comenzó
Si acaso encontraras alguna vez aquel portal
Fragmento de “El Laberinto eterno del Hombre” de J. P Rocket

El profesor Charret se sentó en la banca preocupado. Su experimento para descubrir la puerta a la cuarta dimensión estaba estancado. Después de muchos años de esfuerzo logró construir su increíble “Burbuja Charret” una cápsula que desactivaba la orientabilidad universal (1). La probó en una primera etapa en objetos cuadrados como dados, butacas de madera, cajas fuertes y el cubo mágico de Rubik´s. Éstos elementos especiales habían soportado incólumes el caudal de energía eólica de la cápsula demostrando su hipótesis de que los objetos cuadrados por una cuestión de capacidad espacial en materia podían redistribuir su orientabilidad en todos sus costados del mismo modo. Una vez confirmado esto, el desafío de Charret consistió en  introducir en la “Burbuja” materiales de las formas más diversas: un almohadón de plumas de ganso, una birome Bic, un loro de peluche robado al hijo del vecino; acreditando así que éstos, sufrían una especie de desintegración temporaria por diecisiete minutos (2) antes de volver a su estado natural. Llegado a este punto, las preguntas que se hacía el profesor Charret eran: ¿dónde se escurrían estos elementos al desaparecer?  ¿Acaso cruzaban el portal vectorial cuatridimensional del tiempo? Él estaba seguro que así era. La fama y la gloria lo esperaba al final de camino, solo tenía que animarse a ser un participante activo de la historia y transformarse en el primer ser humano capaz de anular su orientabilidad universal y viajar por el tiempo. Con coraje programó la cápsula para que funcionara automáticamente y se introdujo en ella. Tres, dos, uno cero…
El profesor Charret se sentó en la banca preocupado. Su experimento para descubrir la puerta a la cuarta dimensión estaba estancado. Después de muchos años de esfuerzo logró construir su increíble “Burbuja Charret” una especie de capsula que desactivaba la orientabilidad universal.
Notas:
(1)    Según explica en su libro Pierre Rugget, el famoso físico Austriaco recientemente premiado con el premio “Klonex”: el mundo en el que vivimos, que vemos y habitamos es el resultado de un triple vector (PT) que combina valores de altura, anchura y profundidad. Existe un cuarto valor aislado, que se adjunta naturalmente al PT que es un valor orientativo clásico. Los puntos cardinales entran dentro de estos valores y adquieren una significación extendida cuando se unen a dicho vector dando por resultado la apertura del tan famoso portal a la cuarta dimensión donde al no existir orientabilidad se abren las puertas de tiempo.
(2)    Estudios realizados en la Universidad estatal de Viena demuestran que para nuestro mundo tridimensional, en el que el tiempo se mide por convención de pulsos, la apertura/cierre de un portal con su correspondiente empuje y tire de la hoja lleva treinta y siete segundos cada una, utilizando así un minuto catorce segundos en ello. Quince minutos restantes es lo que el portal está abierto habiendo un resto de cuarenta y seis segundos que se distribuyen uniformemente a modo de separador de acciones.


Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Color study. Squares with concentric circles" de  Kandisnky 

2 ago 2013

UNA HISTORIA DE AMOR

Estallido Cromàtico Óleo Lienzo Otros
Supongamos que conocés a un tipo. El hombre de tus sueños. Lo ves pasar por el negocio donde trabajás vendiendo flores. Hace un tiempito que a  las nueve va y a las tres de la tarde  vuelve. Un día entra al negocio y con una sonrisa te compra una rosa, te la regala y  te invita a cenar. No lo conocés. Dudás. ¿Quizás es un violador serial que seduce a mujeres incautas? ¿Un delincuente  que busca refugio? (De ninguna manera dejaremos  que ningún pensamiento pesimista a futuro  invada esta relación que aún está en pañales. Volvamos).  Decís que sí. De hecho lo viste pasando por puerta dos veces por día los últimos dos meses. Obvio que lo conocés. Ese tipo, el hombre de tus sueños, te pasa a buscar en un auto negro lustroso que huele a limpio y pasan una velada fabulosa.  Te cuenta que está separado, digamos que con dos hijos grandes. (No da, muy cuento de hadas. Volvamos).  El tipo te cuenta que está casado, que casi no se ve con su mujer y que hace años que no tienen sexo. Que trabaja en un barco. Él te dice que es el capitán del barco. Te cuenta que  tarda un mes en cruzar el atlántico y que está dos meses del otro lado con su mujer. Vuelve por la misma ruta y se queda dos meses acá.  A vos el tipo te gusta. (pongámosle color a la cosa. Volvamos). A vos el tipo te encanta, te mueve toda la estantería, incluidos los cajones, como hace tiempo que nadie te la movía. Sentís que al tipo le pasa lo mismo. Una ola de calor  los invade a los dos. (¿Te abro la ventana? Esperá). Susurrando y con cara de buey herido te larga que mañana al mediodía zarpa  a cruzar las grandes aguas. ¿Qué podés hacer? Te entregás a una noche de pasión abrazadora.  Imagínate una noche mágica llena de fuegos artificiales y un desayuno de a dos.  Después del almuerzo  lo acompañás al puerto y agitás el pañuelo blanco cuando el barco se aleja. Esa  noche no pegás un ojo.  Un mes y  no podés dormir pensando en él.  Un día te levantás, abrís el diario y ahí en la  primera plana: un titular  “se hundió  un barco en el atlántico”. El barco de él.  Esperás que lo encuentrén sano y salvo. Las noticias son poco alentadoras. Pasan los días y no lo encuentran. Tiene que estar vivo. No tenés dudas. Lo sabés. Sentís que él está pensando en vos en ese mismo momento. Él quiere que lo ayudes. Él está solo y atrapado en una isla desierta y no puede salir.  Tenés que ayudarlo a escapar de esa isla que lo tiene atrapado lejos tuyo. Agarrás  una botella, una que tenga cierre hermético, para mandarle un mensaje, para comunicarte, para darle una mano a salir  de ese  lugar.  En la botella ponés un mechón de tus cabellos, una cajita de fósforos para  prender  fuego y no tener frío y le escribís una nota, de tu ser más profundo salen las palabras: “ ¿no sabés hacer una balsa de madera, pelotudo?”


Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Estallido cromático" de Mónica Renedo

23 jul 2013

V.V.T (Teoría de la variabilidad del valor tiempo)

pescadores de sueño oleo lienzo,127/76cm Lienzo Óleo Figura
Te beso. Siempre lo hago al llegar. Siento un ruido a mi  espalda. Me doy vuelta.  Para ver detrás de mí, tengo que dejar de mirarte. Lástima. Giro para la izquierda.  Mis ojos pasan por el sillón, ese nuevo que compraste. ¿Tanto salió esa porquería? Recién lo veo, un cachivache. La mesita ratona  está corrida de lugar. Sigo girando, la puerta de nuestra  habitación, cerrada. El baño, mojado. ¿Sacaste el cuadro que te regaló  mamá sin consultarme? ¡Qué mal! Se va a enojar. La puerta de calle, como siempre, sin llave. Algún día vamos a tener una desgracia.  La cocina limpia. ¿Lavaste los platos? ¡Esa es mi mujer! Justo a mi espalda, el ventanal del balcón abierto y un señor desconocido, con tijeras de podar en mano, viene hacia mí desafiante. Un amante, lo sabía. Tenés un amante Martita, por eso querías que hiciera horas extras, no por la plata. Yo laburando como un burro para que vos te diviertas con este tipo, que además es una criatura al lado tuyo. Degenerada. Giro a la derecha para verte. Roja, estas roja de vergüenza. No es para menos, te enganché con otro. “¿Qué me hiciste Martita?” exclamé con furia “¿Qué Martita?” me gritaron los dos a dúo. Los miré. ¡Qué linda pareja! “Perdón,  creo que me equivoqué de depto”.


Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Pescadores de sueño" de Juan Fernández 

9 jun 2013

CARTA CON RELACIÓN *


Mujer, sábana y cama Lienzo Media Mixta Desnudos
El hombre de la gabardina metió el sobre en el buzón. Contrario a lo que esperaba, no le costó trabajo hacerlo. Había tomado la decisión de mandar esa carta cuando “de casualidad”, con su mujer de viaje,  descubrió  las esquelas de amor que ésta  le escribía a Rosenda, la mucama: “Estos calores auspician, tus yemas que me acarician” “mi sentido se agudiza, si usas la uña postiza” “levame a conocer el cielo, ahí abajo del ciruelo” “quiero que tu dedo ardiente, se mueva como una serpiente”.  Hija de puta, hacerle esto a él que laburaba como un perro para que ella se rasque todo el día, mejor dicho para que Rosenda se la rasque todo el día…

En este punto, señor lector, haremos una pausa. Este hombre  era un ser de sentimientos puros, que a la hora de contraer matrimonio, lo había hecho para toda la vida.  Para cuidar, proteger, hacerle y desearle el bien a su esposa. Entendía la soledad en la que  ella vivía pues él estaba fuera todo el día. Quería   por sobre todo que su mujer fuera feliz. La culpa lo atormentaba.

El hombre de la gabardina releyó la carta antes de cerrarla: “tus ojos gritaban tristeza, cuando me negué con rudeza, a que la mucama viaje y te haga el homenaje, la culpa me tiene en vilo y en las noches yo cavilo, como subsanar mi falta es la duda que me asalta, te mando como una ofrenda, el dedo de la Rosenda”.


*Relación es un  término  que se utiliza en varios países de habla hispana para referirse a un tipo de copla recitada ante grupos, a veces improvisada, generalmente de contenido humorístico-picaresco y en otras ocasiones romántico.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Mujer, sábana y cama" de Ignacio Egido Marcos

3 jun 2013

LOS MISTERIOS DEL UNIVERSO



Develar los misterios del universo siempre ha sido prioritario para el ser humano. Toda incógnita por más pequeña que fuera genera en cada uno de nosotros la necesidad urgente de resolverla. Para lograrlo, muchas veces, echamos mano a lo primero que encontramos, redefiniendo verdades y realidades simples en mentiras e irrealidades complejas. Numerosos estudios han determinado que las respuestas a los más profundos interrogantes son de lo más sencillas, aunque no siguen el tipo de pensamiento lineal que estamos acostumbrados a utilizar. En casi un 99% de las veces un simple objeto es el que determina la diferencia. Utilizando este criterio primordial y básico, un grupo de renombrados científicos de la Universidad Hebrea de  Massachusetts (MUH), han creado un sistema  infalible para resolver enigmas pluri-lógicos, el método de la “media roja”.

El misterio de la sonrisa
¿De qué reía la Mona Lisa? Pues bien, la sonrisa es una forma de expresar facialmente satisfacción ,entonces sabemos que la señora estaba plenamente satisfecha. Pero… esa picardía en su sonrisa…  ¿a que  se debía? Ella descubrió una “media roja” bajo la almohada. Su joven amante (ella gustaba  de jóvenes mozos), preso de un ataque de celos, la había dejado olvidada con la esperanza que el marido ausente la encontrara a su regreso. A Mona esas actitudes lejos de enojarla la llenaban de ternura. La Gioconda sonreía por “la media roja”.

Teoría de la gravedad
Las apariencias engañan. Una manzana, la que le cayó en la cabeza a Isaac Newton, no era lo que parecía. Un grupo de  niños traviesos, jugando en plena tarde, aburridos, rellenaron una “media roja” con piedras, se subieron a un manzano y esperaron que un pobre gil se sentara debajo para dejar caer el proyectil. Cuando el pobre Isaac se sentó frente a aquel árbol  le pareció haber sido golpeado por una manzana.  La teoría de la gravedad fue elaborada gracias a “la media roja”.

El primer planeador de la historia
El primero en imaginar un hombre haciendo ala delta fue Da Vinci, muestra de eso son sus innumerables bocetos de planeadores. Saliendo de su casa una tarde de abril, Leonardo, tuvo calor y se sacó “la media roja” que tenía puesta, la alzó sobre su cabeza y corrió para  meter viento en el agujero que era para el pie. Tuvo tan poca suerte que  la media se descosió por  la costura  y se abrió completamente. Él agarró con una mano cada punta de la media, la levantó sobre su cabeza y siguió corriendo con la media cual banderita roja hasta que se encontró con una escalera y saltó todos los escalones sin dudar. Tal era su genialidad que se dio cuenta al instante que el trapo abierto sobre su cabeza  había amortiguado su caída. El primer aerodeslizador conocido fue precisamente “la media roja”.

El derretimiento de las formas
Sentado en su sillón preferido, Dalí miraba la  vida pasar. Lo había hablado muchas veces con Gala,  sentía que los días se le escapaban.  Para Salvador, las horas  eran un helado que él estaba comiendo y no importaba con cuanta premura lo hiciera siempre algo se le terminaba cayendo.  Los minutos  se le escapaban.  Su reloj se derretía. ¿Dibujar un reloj derretido? ¿Cómo? Sobre el respaldar de la silla vio “la media roja” que se había sacado; ésta se dejaba caer por el peso de los años. El tiempo de Dalí se derrite igual que “la media roja”.

Extractado de “Los misterios del universo no son moco de pavo” de D. Shrekman.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Ciudades invisibles" de Tania Coello




24 mar 2013

LA UNIDAD

Imagen

LA UNIDAD por Aida Rebeca Neuah
en el siguiente enlace
http://mundusalternus.wordpress.com/2013/03/24/la-unidad/



MUNDUS ALTERNUS



Mundus Alternus

Un mundo alternativo creado junto con Daniel Najnsztejn 
Hablando de lo que no se habla
Sean bienvenidos





4 feb 2013

LA MOSCA DORADA


Killing Flies Óleo Lienzo Paisaje
Me desperté transpirado. Había dormido más de la cuenta y soñado algo que no podía recordar. Algo que tenía que ver con una mosca, o muchas moscas que giraban alrededor mío y se posaban de a una en cada lugar de mi cuerpo. El día pronosticaba normalidad. Paso a paso se fue cumpliendo mi premonición de rutinas. Beso mañanero de  miércoles que incluyó polvo de jueves (se ve que mañana ella se iba más temprano). Desayuno con dos adorables criaturas peleándose por la tostada más quemada, la cual terminó, pobrecita, adquiriendo poderes mágicos y volando de la cocina para aterrizar en el living, mientras yo estaba seguro que mi sueño de  las moscas era fundamental para el buen funcionamiento de mi vida. Dejando a mi mujer  en su trabajo una frase se intercaló entre sus “no me aguanto el pelo voy a la peluquería al mediodía” “nos quedamos sin leche cuando vuelvas traé” “la canilla de la cocina gotea”, una frase que me dejó intrigado “Ella, la mosca dorada, es la clave para cambiar tu vida”.¿Qué querrá decir? La enraizada costumbre a la normalidad ayudó a alejar un poco estos pensamientos de mi mente, lo que era una verdadera lástima porque mi trabajo hacia siglos que me había dejado de interesar. De vez en cuando, miraba por la ventana y veía un holograma de mosca dorada gigante que me hacía señas con sus patitas de que la siguiera, que dejara todo, que me apurara, que comprara la leche, que arreglara lo de la canilla que goteaba y que le cortara el pelo a mi mujer con el cuchillo con que se untan las tostadas quemadas. ¿Cuánto tiempo se le puede decir que no a un bicharraco como ese? Como si las respuestas a todas las preguntas que me hice en la vida estuvieran en esas acciones simples me dispuse a cumplir las consignas más claras que tenía en ese momento,  aunque  ninguna me importara un bledo. Compré la leche y la puse en el baúl. Di de baja el servicio de agua en mi casa y al mediodía me fui a la peluquería a ver como andaba lo de mi mujer. Cuando entré charlaba animadamente con el peluquero y le sonreía mientras le metía la lengua en la boca. Hubo algo que me llamó la atención, además de que perdí la cuenta de cuándo fue la última vez que sonrió, volando volando vino una mosca y se le posó en la comisura del labio  al tiempo que un rayo dorado de luz solar penetraba por un ventiluz del local. Entonces la vi. La mosca dorada, la clave. Me dispuse a hacerle los honores y  con el cuchillo de untar tostadas que tenía en el bolsillo traté de matarla con tan poca suerte que cada vez que clavaba el cuchillo en mi fiel esposa, la mosca, cambiaba de lugar. ¡Qué insecto tan vivo!  Pensó que apoyándose en la piel del peluquero se iba a salvar. ¡Qué va! Yo tenía un objetivo claro, uno propio,  quería matar a esa mosca y un simple peluquero no iba a serme de obstáculo. No sé cuantas veces intenté. Muchas. Hasta que logré atrapar a la mosca. Cuando levanté mi vista, mosca en mano,  entendí. “Ella, la mosca dorada, había cambiado mi vida”.  

Aida Rebeca Neuah
Imagen "Killing Flies" de Marine Suzineau


23 sept 2012

GUEFILTE FISH


Todos  sabemos que hay profesiones  peligrosas pero ninguna  como ser liberador de monstruos. Daniel Srekman trabaja incansablemente buscando a estos seres en las más oscuras y recónditas cavernas, cavando sin parar para encontrarlos, despertarlos y devolverles  la chispa de la vida. Él nunca sabe con qué tipo de criatura se va a encontrar al final de su búsqueda, lo que sí sabe, aprendido gracias a su vasta experiencia en el ramo, es que esos  monstruos al despertar son  tan imprevisibles que no hay forma de planificar de antemano su labor.  Es  sabido por él y por todo el que se precie de liberador de monstruos profesional  que en épocas de cambio de estación el trabajo se incrementa y se hace más interesante. Este setiembre, no fue la excepción, había recibido un llamado inquietante y anónimo avisándole que tenía una labor difícil esperándolo en el desierto de Gobi, en una ciudad oculta a los ojos de los hombres. Allá fue nuestro héroe cargando al hombro su pico, su pala y el mapa de cómo encontrar la caverna del monstruo escondida  detrás de una cascada de agua, la cual encontró sin ningún inconveniente.
-Monstruito, monstruito ¿dónde está mi monstruito?- cantaba mientras mantenía el ritmo de trabajo entre pico y pala - ¡nooooooooooooo!
Así fue como el protagonista principal de esta historia, que eligió conscientemente  servir a sus hermanos despertándolos de su letargo, se vio por primera vez atrapado  por  la criatura más peligrosa  y  la más rara  vista jamás (en realidad era la primera vez que alguien la encontraba). Una criatura sobre la que abundan historias populares, dichos, chascarrillos y caricaturas. Calculo que a esta altura usted, señor lector, va intuyendo de lo que estamos hablando. Sí, sí, sí… no tenga miedo a pensarlo. Tampoco tenga miedo a decirlo. Nuestro héroe se encontró con una mamá pulpo judía, que  antes de poder decir sinsalamín  lo había  enredado en sus tentáculos,  estaba tejiéndole pulóveres para que no tenga frío y le daba de comer bolas de pescado con salsa de remolacha (todo al mismo tiempo).  ¿Me está diciendo que exagero? Créame ni un ápice. Daniel  trató de resistirse pero cada vez que conseguía mover la mano para sacarse un tentáculo de encima, la extraña criatura  no dudaba en cantarle el arrorró  pulpo (1). Triste el destino de  nuestro liberador de monstruos, atrapado por una de sus criaturas, no pudiendo moverse, ni hablar (porque siempre tenía la boca llena de comida), durmiendo el sueño del arrorró pulpo.
A esta altura  estoy segura que usted se preguntará  si nuestro héroe  pudo finalmente liberarse, la verdad es que yo también me lo pregunto. Por esa razón pongo a su disposición dos finales, uno de los dos es cierto y posiblemente el otro también…
Final 1: Atrapado. Estaba acorralado. No podía casi respirar (tenía un tentáculo tapándole la nariz y la boca).  Convengamos que tampoco necesitaba moverse mucho, ni respirar demasiado ya que tenía todo lo que necesitaba básicamente para vivir. Al pasar los días  se fue sintiendo más que cómodo y se encontró con tiempo de sobra para pensar en lo que quisiera y hacer lo que quisiera. Está bien, no podía hacer  mucho… pero la mamá pulpo prometió permitirle ver el sol una vez al mes  si no hacia ni frio, ni calor, ni  había viento y mientras tanto… tenía las bolas de pescado.
Final 2: Atrapado. Estaba acorralado. No podía casi respirar (tenía un tentáculo tapándole la nariz y la boca). En los pocos momentos de lucidez en los que decaía el efecto del arrorró pulpo nuestro  héroe, buscaba soluciones desesperadas y se angustiaba  porque no las encontraba. De tanto querer y querer liberarse y haciendo gala del refrán “el que quiere puede” el universo confabuló y su cuerpo lo ayudó. A causa de la inmovilidad se le formaron gruesos tapones de cera en los oídos, por esa razón, cada vez la canción le hacía menos efecto. En un descuido de la mamá pulpo, el liberador de monstruos se escapó y aprendió varias cosas. Que para tener libertad primero hay que quererla, que hay seres que no quieren despertar y obligan a otros seres a compartir su letargo y  que vivir es más que estar quieto, cómodo, durmiendo todo el día  y comiendo  bolas de pescado…

Nota de la autora:
(1) Todos suponen que el único canto que emboba a los hombres es el canto de las sirenas. Error. El arrorró pulpo es muchísimo más poderoso,  desde el primer acorde la persona  se siente responsable por la vida sacrificada que ha llevado la mamá pulpo y se llena de culpas paralizantes.

Este cuento va dedicado …“al que le quepa el sayo que se lo ponga”

Aida Rebeca Neuah

Imagen: "Ojos Andre" de Diego Castellón

10 jul 2012

HISTORIA DE UN GATO Y UN PAR DE ANTEOJOS



Te miro te miro y te miro. Quiero un beso. No es el momento adecuado para planteártelo pues estás en medio de una disertación hablando sobre la vida sexual del cangrejo africano o algo parecido. No importa. Aprendí que hay cosas que no tienen la más mínima importancia, por ejemplo el tema  del que estás hablando. Prefiero imaginar que es una charla privada conmigo y que estamos arreglando una velada en algún lugar romántico cerca del rio a la luz de la luna...
Te miro, te miro y te miro. Dame otro beso. Tus ojos se posan varias veces en mí. Sobre todo cuando cruzo las piernas y pateo a mis vecinos. Te gustan mis piernas. Lo sé. Es innegable la cara de fastidio que ponés cuando la gente se queja de mis patadas, te morís de ganas de levantarte y ponerlos en su lugar, claro, disimulás...  Me gusta  ese aire protector que tenés para conmigo… me gustás vos…
Te miro, te miro y te miro. Tu sonrisa es la clave para abrir  todas las puertas del cielo. Sos un divino. Se te hace un hoyuelito en la mejilla izquierda. No es la primera vez que lo veo, obvio, pero con vos es siempre como la primera vez. Ojalá la pelotuda de arriba haga otro de esos comentarios pedorros que te hacen reír. Juro que si sabría de qué mierda hablás los haría yo misma, gracias a D´os el universo conspira siempre para ponerme a mano lo que necesito,  como esta turra de acá arriba que facilita que me regales tu sonrisa.
Te miro, te miro y te miro. No lo puedo creer. La pelotuda de arriba leyó tu libro o por lo menos eso dice. ¿Lo habrá leído todo? Son como ciento cincuenta paginas, de los dos lados. No lo creo. No lo leyó. Miente. Seguro que miente. ¡Qué falta de sinceridad! ¡La franqueza ante todo loco!  Si me hubieras preguntado a mí, yo,  te habría mentido.
Te miro, te miro y te miro. ¿Cansadito, mi vida? ¿Querés irte a casa? ¿No? Dale, terminala de una vez y andá saludando que quiero irme. ¿Me vas a hacer ir a buscarte? ¿Qué hacés con la pelotuda esa que miente que te leyó? ¿Por qué la abrazás? ¿Por qué la besás?
¿Negro?
¿Mi Negrito… quién es esa mina?
¿Te cortaste el pelo? ¿Te lo teñiste?
Perdón…
Disculpe, señor, señorita… de noche y sin lentes todos los hombres son pardos…

Aida Rebeca Neuah

Imagen: "Como cada noche" de Enrique Amaya

4 may 2012

LE VOYAGE DE LA FLEUR



“Las despedidas son un  acontecimiento alegre” pensaba Burbuja, la bruja, volando en su escoba Maruja, estaba buscando una flor. Ella adoraba todas las flores, sin excepción  y un poquito más las blancas, pero esta vez iba en busca de una de color de rosa. Había recibido una misión en sueños y a sabiendas  que  nada es tan real como lo soñado, era muy importante para ella cumplir con ese encargo. “La flor rosa te espera en el desierto, tenés que acompañarla al final del arco iris”. Burbuja  no podía negarse. Salió de mañana, muy temprano y  buscó  todo el día sin ningún  resultado hasta que de causalidad, como ocurren  todas los hechos casuales,  descubrió a la flor bajo una palmera viendo un partido del real Madrid (en directo desde un Coco-HD), y no estaba sola… estaba muy bien acompañada por un tal Shrekman, conocido por andar liberando monstruos atrapados en las cavernas del valle perdido.
¡Miramela vos a la florcita!
-¿Estás lista? – le dije, esperando que se sacara los ruleros que tenía puestos para enrular  sus pétalos.
-Claro- me contestó- el partido ya terminó.  ¿Cabemos los tres en la escoba? Quiero que ustedes  dos me acompañen- su sonrisa me habló- llévenme al final del arco iris.
Y surcamos los cielos, cruzamos los mares en un viaje que duró mucho y nada al mismo tiempo, entre un  instante y una  eternidad.
Un viaje intenso, de esos que están llenos de aventuras mágicas (la flor rosa había sido bruja en otra vida y recordaba algunos conjuros que le enseño gustosa a Burbuja).
Un viaje cruzando todo el arco iris ora sobre Maruja, ora saltando entre color y color, del rojo al naranja al amarillo al verde al índigo al violeta y viceversa  hasta llegar al final y decirle adiós  a la flor.
“Las despedidas son un acontecimiento alegre” - dije al liberador de monstruos mientras volvíamos.
“Si hay despedida es que hubo encuentro y eso es maravilloso”- me sonrió.
A Camelia
Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Camelia 04" de Alex Vázquez

29 abr 2012

CUESTIÓN DE VIDA Y MUERTE





La muerte es una bella mujer de muchos rostros.
Jugadora empedernida y bebedora entusiasta.

-Servime otro- me ordenó usando la cara de mi tía Luba, una pariente lejana que murió como quiso, arrollada por un carrito de helados Laponia, sus preferidos.
-Che, no soy tu empleado, hablame bien. Es más, éste es buen momento para confraternizar, hacernos amigos- dije sonriendo con esas sonrisas de película en la que al protagonista le brilla un diente de costado (siempre es bueno llevarse bien con las mujeres hermosas, sobre todo si tienen la posibilidad de transportarte sin escalas intermedias al mas allá).
-Tenés razón- me susurró con la cara de Marilyn Monroe y haciéndome besitos con los labios- te hablo bien. Poneme otro trago, por favor. ¿Amigos? ¿Hacernos amigos?  ¿Para qué querría alguien ser mi amigo? ¿Con o sin sexo?
-Se teme a  lo que no se conoce, quiero conocerte  a fondo, saber que pensás, que sentís, como te va en el trabajo, cuando me voy a morir... si la fecha es prorrogable…y que exactamente hay después si es que hay después (Soy todo un galán, con sexo ¿Qué pregunta?)
-Vos me conoces bien, me viste a tu lado silenciosa en cada episodio de tu vida- y se puso la cara de Sigmund Freud.

(¡Qué impresión!, se me fue la libido al subsuelo, además empezar a pensar en consciente, inconsciente y deseos sexuales reprimidos en la niñez me dio como cosita. Por suerte se dio cuenta al toque y cambio a Rita Hayworth.)

- como decía, no soy una desconocida para vos, si  echás un vistazo  en tu pasado vas a ver  mi constante presencia. No veo la razón de que me tengas miedo aunque dicen que los hombres les temen a las chicas lindas e inteligentes (pestañeo constante y reiterado seguido por apertura ocular y mirada de gata).
-Verdad. ¿Por qué te tengo miedo si te veo hasta en la sopa? ¿Será quizás porque morirse es desaparecer, esfumarse sin dejar rastros (en realidad rastros dejamos pero bien que nos ocupamos de enterrarlos o quemarlos)? ¿Será  porque esto de que se acabe la vida de uno, que dejemos de estar donde estamos y ser lo que somos para ir a habitar en el mejor de los casos otra dimensión energética no parece ser un negocio muy rentable? ¿Será que más allá de verme reflejado en las cosas o en las gentes que forman parte de mi vida no aguanto sentirme tan vulnerable ante vos? ¿Será tal vez que escapás  a mi control? ¿Qué será?
Y ahí apareció Doris Day



 A los compañeros de vuelo
Aida Rebeca Neuah
Imagen: "El árbol de la vida" de Gustav Klimt

3 mar 2012

Sol y dar y dad


Las inmolaciones por caída libre están a la orden del día. Entérense señor, señora. ¡Pobres! Pobrecitos los  suicidados, esos que casi nunca  terminan de cumplir enteramente su objetivo y quedan ahí tiraditos todos desarmados.  No sé porque pero ellos  se derrumban, se dejan caer de  balcones a cualquier  altura  y se rompen en pedazos (dos y tres). Todos, sépanlo, todos  nosotros vivimos nuestra  triste existencia  pendientes de un hilo, pero ellos, angustiosos inadaptados  deciden terminar con una vida de congoja y saltan al vacío.  “ABeCe”, nuestra fundación, es una asociación sin fines de lucro  dedicada a dar en un primer momento atención post- traumática a estos pobrecitos, a todos y cada uno de ellos, sin distinción de credo o color. Con más de diez años de experiencia contamos con un par de voluntarios  debidamente capacitados en primeros auxilios, segundos auxilios y  auxilios hasta la enésima potencia. Nuestro trabajo consiste en recogerlos  directamente del lugar donde cayeron  o a donde se tiraron (no importa si es en la vereda, en la calle o en el jardín habiendo tenido que rechazar los casos en los que caen en aguas profundas) y  trasladarlos  a  centros equipados con los últimos adelantos en tecnología tan necesarios para reparar los daños que este tipo de caídas causa. Luego, en una segunda etapa y no por eso menos importante les brindamos asilo en nuestros hogares (si, leyó bien, los llevamos a vivir a  nuestras casas) donde poco a poco, centímetro a centímetro, milímetro a milímetro  les asignamos pequeñas responsabilidades (como por ejemplo sostenernos alguna cosita liviana) para que al fin puedan retornar a la vida útil.  Si bien la cantidad de  voluntarios ha crecido en un cien por cien en el último año (hace un año era yo sola y parece que el ejemplo cunde porque ahora tengo un amigo que me ayuda), no es suficiente para atender  y dar asilo a la creciente cantidad de  damnificados. Les pido, les ruego  encarecidamente que se hagan eco de esta problemática que es ignorada por el común de la gente y por todos los gobiernos del mundo. Tomemos consciencia y actuemos en consecuencia recojamos los broches que se caen de la soga. Atte, ABeCe  Amigos de los broches caídos.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Al sol" Gustavo Madueño

10 ene 2012

COSOFOBIA


Los caminos de la vida siempre encuentran algún punto de inflexión, un cruce donde  presente, pasado y futuro convergen, curvas en lo que aquello que era lo más común empieza a molestar, corrijo, donde te empezás a ahogar,  comenzás a tener escozor y  lo que alguna vez encontró su sitio adecuado rozando tu piel, ahora  te enerva, te insufla el aire, buscás y no hay  forma de sacarte el coso ese  de encima, maldito karma de tener una madre judía , maldito ese mal congénere  que creó el coso ese, culpa de mi progenitora  y de toda la troupe de mujeres con instintos maternales que vivieron antes que ella y  me obligaron a darle cabida en mi vida, de continuar con el mandato familiar, permitiendo que el coso ese  me agarre del cuello y se obstine  a permanecer aferrado a mí  con una fuerza que no creí que tuviera,  todo mi cuerpo  lucha, trata de soltarse, de arrojar al coso ese  bien lejos, mis pobres manos dejan de responderme, se rinden, aducen que no trabajan en misiones imposibles, a esta altura más que por no poder respirar por la conciencia de que el coso ese  tiene energía  para mantenerme cautiva en contra de mi voluntad  me empieza  a faltar el aire, el tono de mi epidermis pasa de un saludable color rosa  salmón  a un violeta berenjena mortecino , mientras yo más  me  pierdo  en suspiros el coso ese  gana en  fortaleza gracias a mi innegable inutilidad para acabar con su flagelo,  se estiran los minutos en horas, se alargan las horas en días, se dilatan los días en eternidades inimaginables, mi carne torturada por la agonía lejos de ceder se hincha , el coso ese no tiene compasión pues carece de sentimientos ni nada que se le parezca, siglos de  yugo continuo, generaciones y generaciones sufriendo  por esos horribles pasamontañas.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Retrato para una  bella mujer" de Alejandro Conde López

1 ene 2012

INFINITO



¡Qué lindos son los días con lluvias!-exclamó Burbujas- y los que sale el sol o  los con viento o los que tienen  nubes también, todos los días son bellos y diferentes. La bruja agarró su paraguas a lunares, su bolso fucsia, montó en su escoba y salió. Iba a visitar a su amor que cumplía años, llevaba un obsequio sorpresa, uno que no pesara mucho (Maruja, su escoba, se quejaba si la cargaba con peso y siempre decía que los verdaderos regalos son invisibles, indestructibles y sobre todo livianos). El día de hoy, si levantan la vista hacia el cielo, verán, aquellos que tengan la suerte, a una señora bruja (Burbujas), montada en  su escoba (Maruja) con un pequeño sobre pegado a su corazón.
-Hola, amor- dije atorada con unas pompas que me brotaban de la boca. Los  lectores recordaran que sin poder contenerse, las brujas y sobre todo ésta bruja, cuando ve a su chico, su amor (un círculo que se ubica al costado de su propio círculo que forma el infinito),  le salen globulinas de colores de la boca (1).
- Te traje un regalo, vení.
Lo tomé de la mano y nos sentamos en un banco del parque bajo la lluvia. Saqué el sobre de mi corpiño y se lo di.
“Estar juntos nos hace mejores. ¡Que los cumplas feliz!
Tu compañera de vuelo”
Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Portal Dos" de  Ricardo Aliotty


                    (1) El comentario hace alusión al cuento que podrán leer haciendo clic en BURBUJAS.

5 nov 2011

POR LA VIDA





Burbuja, la bruja, no cabe en sí misma. Hoy es una jornada muy especial, esperada desde hace exactamente un año. Hoy, sexto día del onceavo  mes es su cumpleaños (no pregunten cuantos, dejé de contestar esa pregunta cuando cumplí mi cuarto siglo). Ya tiene todo preparado, las velas de colores en forma de estrellas, la alfombra de nubes, la torta de luna llena.
-Bienvenidos todos- dije mientras repartía un ponche verde de kiwi y menta- tomen asiento en la nube con su nombre, ahí… ahí, entre los jazmines. 

“Este año quiero agradecer sus presencias en mi vida, dándoles algo, un regalo, algo que se multiplique, que se disemine en el mundo contagiándolo. Algo que no tenga remedio, ni solución, ni enmienda de ningún tipo.”

La bruja burbuja se paró frente a todos sus amigos elevó los brazos en actitud mística. A medida que sus  brazos subían las comisuras de los labios se arqueaban, los pómulos se abultaban, un hoyuelo se acentuaba y crecía  por enésima vez  una maravillosa sonrisa. Imposible resistirse a  la simpleza de la magia más antigua, en segundos todos sonreían.

"Cada uno de ustedes recibe el encargo aquí y ahora de sembrar esta sonrisa primero  en sus labios, para que prospere, se hinche y exceda  plantándose en todos nosotros."
Lejaim

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "El Cumpleaños" de Marc Chagall

30 oct 2011

REQUISITOS BÁSICOS

MIRADAS-23 | Cuadro


“Caballero de edad muy avanzada, sin familia, enfermo, busca persona o pareja que quiera darle compañía y cuidados sencillos. Ofrece a cambio la propiedad del inmueble a su deceso”. Terminé de escribir el papelito y se lo di a la chica de la agencia. Me sonrió.
 Usted sabe señorita… Rosa, me llamo Rosa. Vos sabés Rosa, lindo nombre, hay una flor que se llama así. Rosa, me viene bien cualquier persona con buena voluntad. Prefiero  una señora, las mujeres  tienen esa sensibilidad especial, esa visión de los conflictos que las hace únicas. Le corrijo y le escribo “señora” don Fermín. ¿Señora?… ¿dije señora?… bueno quise decir una señora joven, la juventud empuja, va para adelante y eso es lo que estoy necesitando, mucha fuerza y mucha garra. La chica que venga que no sea muy alta ni muy baja, a las altas les cuesta agacharse y con las petizas me duele el cuello cuando hablo con ellas. A  mí me gusta mirar a  la persona a la cara cuando le hablo, Rosa, que hermosos ojos tenés. Lindo nombre rosa, hay una flor que se llama así. Le agradezco don Fermín. ¿Quiere que la muchacha le cocine? No, siempre tengo en mi habitación almendras, chocolates, quesos, cerezas y alguna bebida espumante, no hace falta que me cocinen. ¿Qué le charlen? No hace falta, sabes Rosita… rara vez salgo de mi  habitación, converso mucho con mis amigos por teléfono, claro, todos están lejos y no pueden venir a visitarme, charla  es lo que me sobra. ¿Qué lo bañen? Tampoco, quizás un poco de ayuda para entrar en el jacuzzi, sabés que esas escaleras son muy resbalosas. Rosita, entre nos, yo casi no me levanto, pasaríamos mucho tiempo en la cama. Don Fermín ¿y qué van a  hacer en la cama? ¿Qué podemos hacer?… jugar a las damas.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Miradas-23" de José Vicente Boix Fenollosa