9 abr. 2010

EL LIBERADOR DE MONSTRUOS


Cavando sin tregua en las cavernas del valle perdido, él era todo sudor. En su mameluco azul totalmente ennegrecido por la tierra había una inscripción grande y fluorescente “Daniel Shrekman, liberador de monstruos”. El hombre era más bien maduro, con una incipiente calvicie y poseedor de una barriga que denotaba su adicción al buen comer. Su profesión lo había llevado a conocer los lugares mas insólitos que se puedan imaginar. Nunca sabía exactamente donde estaban aquellos seres, ni de que tipo serían y mucho menos que harían con él o viceversa. Su intuición lo guiaba hasta donde ellos yacían dormidos victimas de algún hechizo desconocido, les daba la pócima revitalizante a base de ginseng que siempre llevaba en su bolsillo y se sentaba a esperar las dos horas que tardaban en desperezarse alucinando con que tipo de criatura sería. Se había topado con muchos buenos y algunos muy malos, hasta una vez tuvo que perseguir con un cuchillo a una ogra asesina que encontró (aprendió que haciéndole un pequeño corte en la nalga izquierda y dejando correr tres gotas de sangre o más, se transformaban en buenas). Amaba con profunda entrega a sus liberados, los cuidaba hasta que se ponían fuertes para salir a rescatar a sus hermanos que estaban apresados por el mundo. En cada despedida Daniel revivía la inmensa y maravillosa alegría que habia sentido el día de su propia liberación.

Aida Rebeca Neuah

2 comentarios:

  1. Magnífico relato!!!
    Quisiera conocer a ese liberador de monstruos...
    Un abrazo.

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  2. gracias marinuchi, busca en tu historia de vida siempre hay un liberador que rescata alguna parte de nosotros que tenemos escondida. a ellos va dedicado, a las personas que por ahi, sin saberlo ni quererlo, hicieron eso por mi. besos. gracias por estar.

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