¡Qué lindos son los días con lluvias!-exclamó Burbujas- y los que sale el sol o los con viento o los que tienen nubes también, todos los días son bellos y diferentes. La bruja agarró su paraguas a lunares, su bolso fucsia, montó en su escoba y salió. Iba a visitar a su amor que cumplía años, llevaba un obsequio sorpresa, uno que no pesara mucho (Maruja, su escoba, se quejaba si la cargaba con peso y siempre decía que los verdaderos regalos son invisibles, indestructibles y sobre todo livianos). El día de hoy, si levantan la vista hacia el cielo, verán, aquellos que tengan la suerte, a una señora bruja (Burbujas), montada en su escoba (Maruja) con un pequeño sobre pegado a su corazón.
-Hola, amor- dije atorada con unas pompas que me brotaban de la boca. Los lectores recordaran que sin poder contenerse, las brujas y sobre todo ésta bruja, cuando ve a su chico, su amor (un círculo que se ubica al costado de su propio círculo que forma el infinito), le salen globulinas de colores de la boca (1).
- Te traje un regalo, vení.
Lo tomé de la mano y nos sentamos en un banco del parque bajo la lluvia. Saqué el sobre de mi corpiño y se lo di.
“Estar juntos nos hace mejores. ¡Que los cumplas feliz!
Tu compañera de vuelo”
Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Portal Dos" de Ricardo Aliotty
(1) El comentario hace alusión al cuento que podrán leer haciendo clic en BURBUJAS.