23 jul. 2011

PARPADEANDO EN EL LIMBO II

De cuando estuve indeciso y conocí a Almíbar

Tras un tiempo de estar en el limbo mi confusión había aumentado. Si cuando estaba vivo no me decidía en las cosas mas simples, ahora de muerto, no encontraba ningún aliciente que me entusiasmara a vivir mi próxima existencia terrenal. Mamá me calmaba, me decía que en el momento menos esperado se me iba a prender la lucecita e iba a saber qué quería. Al comienzo de la segunda semana me despierto y tengo el desayuno en la mesita de noche. Hay también una tarjetita apoyada en el velador.
Almíbar Cornejo
Orientación de almas confusas
Pasaje el ombú 666
Sin perder tiempo como, me visto y salgo. Camino unos minutos hasta llegar a la dirección de la tarjeta. Guauuuuuu. Un castillo medieval con torres y todo… Impactante… sobre todo por los cuervos gigantes que le revoloteaban alrededor. Toco el botón del timbre y se oye la musiquita de la pantera rosa a todo volumen. Cha chan cha chan…Sale a recibirme una señorita vestida de infartante rojo (ojos haciendo juego).
-Buen día, ¿en qué puedo ayudarlo?
-Buenas. Estoy buscando al orientador - le muestro la tarjeta.
-Almíbar Cornejo, encantada, orientadora- dice, mientras me incendia con su sonrisa- usted debe ser un alma confusa...
La preciosa mujer me invita a pasar. Nos acomodamos en los sillones llenos de almohadones colorados y entre copitas de licor de cerezas en una charla más que agradable, le cuento de mi vida, de mi muerte y de mis dudas para volver. Piensa un rato y se encamina a una habitación contigua de donde regresa cargando una pesada bola tapada con un lienzo rojo.
-Esto nos va a ayudar- destapa un ópalo gigante semitransparente- la piedra nos va a dar una pista.
Se sienta con la bola sobre su regazo y la acaricia diciendo palabras raras e incomprensibles. Afuera se oyen los graznidos de los cuervos que aletean desesperados. Debo confesar que el ambiente se torna medio raro. Almíbar se concentra, cierra los ojos y yo aprovecho para mirarla sin vergüenza. Además de hermosa, esa chica es algo más. Su tono de voz me tranquiliza.
-Acá veo… -dice y tiembla- acá veo…
-Reencarnemos juntos- le dije- Vos elegís cuándo y dónde. Es una cita.
Deja de convulsionarse, se acomoda y me guiña un ojo.
-Me encantaría- dijo. Busca su bolso y nos vamos a llenar los formularios en la oficina de reinserción carnal donde trabaja mi madre.
 Las cosas se dieron con mucha rapidez (siempre es bueno tener contactos). En menos que canta un gallo teníamos todo el regreso organizado. Almíbar me propuso ir a Hawai y yo acepté encantado, ilusionado con la idea de verla bailar el hula-hula.  Le pedimos a mamá y a Prince, mi perro, que nos acompañaran, pero no quisieron. Dijeron que aún no era su momento. Nos llevaron hacia el túnel de traslado, un largo pasillo iluminado por lamparitas de colores en el techo. Nos tomamos de la mano y empezamos a caminar…y un comenzar de nuevo juntos, una nueva vida, simple, sencillo, sin vueltas, como suceden muchas de las cosas realmente importantes, en un parpadeo…

Aida Rebeca Neuah


Para acceder a la primer parte clic en PARPADEANDO EN EL LIMBO I

5 comentarios:

  1. decime que se viene la tercera parte...quiero saber si les fue bien en hawaiiiii

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  2. Entonces, ¿encontró conoció al amor de su vida o al amor de su muerte?

    Muy bueno, ¿sigue?

    Un beso.

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  3. laura, en hawaii hubo puro sexo, queda librado a la imaginacion de los lectores. beso

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  4. mambretin, no sigue, la próxima va algún textito medio morochon. en la variedad esta el gusto.
    beso violeta

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  5. Muy buen final. Las grandes decisiones se toman así, sin tanto preámbulo ni preparativo.
    Muy bueno lo suyo.

    Un saludo.

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