26 ene. 2016

ALEGATO PARA LA FELICIDAD



La búsqueda del hombre por alcanzar la plenitud y lograr la ansiada felicidad lleva ya varios siglos y muchas teorías. Algunos de los filósofos antiguos decían que para la realización propia del hombre y la obtención de la anhelada felicidad es imprescindible el cultivo de la sabiduría, otros expresaban que mediante la opresión de los instintos, el autodominio y el fomento del pensamiento nos acercarían a nuestra virtud esencial y lograríamos como resultado el gran tesoro que es la felicidad. Evita el dolor y haz un culto del placer que encontrarás en las pequeñas cosas decía un filósofo perdido varios siglos antes de cristo y como último exponente de este racimo inacabable de teorías: “la felicidad jajajaja, me la dio tu amor” cantaba hace treinta un artista contemporáneo en Sudamérica.  Hoy, sabemos gracias a la ciencia, que la felicidad es algo que cada uno de nosotros puede conseguir fácilmente. Estudios recientes en la Universidad Hebrea de Jerusalén, han demostrado que la visión y posterior ingestión de dos unidades de huevos frescos fritos en aceite   hirviendo estimula el hipotálamo a secretar la hormona B7 generadora de felicidad. La visión panorámica de los huevos estimula el nervio óptico a emitir un mensaje codificado al lóbulo derecho del hipotálamo, quién asocia la imagen a dos pechos femeninos y/o a los testículos dependiendo del género del individuo. La búsqueda del hombre por alcanzar la plenitud ha llegado a su fin, los científicos han hallado la fórmula de la felicidad y la comparten con todos nosotros. Sépanlo, es algo sencillo, fácil y forma parte de nuestra vida cotidiana, querido lector, grábeselo a fuego, como decía mi abuelo, para ser feliz es indispensable tener huevos.

Aida Rebeca Neuah







21 feb. 2015

X


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Te planteo la situación x: Hipotética o no. Digamos que un día, que puede ser hoy, junto coraje y me animo: decido invitar a salir a mi vecina. Morocha infartante, piernas largas, refuerte, 1:85.  Tengo una ventaja primordial, de estatura digamos, ella puede hasta usar tacos conmigo. Ésta chica es morocha, como dije  y vive en el mismo piso que yo, departamento 8.  De ahora en más, la llamamos, Lucy (siempre quise salir con una con ese nombre). Bueno, me pongo lindo. Me esmero. Huelo bien. Le toco la puerta. Toc toc. Hola, soy tu vecino de al lado (sonrío) ¿me das una taza de azúcar? No, este no es buen comienzo. ¿Quién iría tan lindo y aromático a pedirle algo a la vecina? Giremos.  Estoy sentado en el sofá, de entrecasa y quiero salir a bailar. ¿Qué mejor que con Lucy la vecina que está una bomba? Así como estoy, de bermudas y musculosa sin afeitar salgo al pasillo. Además donde va a encontrar uno alto como ella. Toc toc. ¿Querés ir a bailar conmigo? Así no funciona, ninguna chica va a salir con un perfecto desconocido. Rotemos.  Hola, soy Carlos, ¿vamos a bailar? Conocerse es más que saber el nombre. Debería conocerme antes que yo la invite a salir. Quizás hablar un poco en el ascensor. No sé, pensemos… quizás ayudarla a sacar las bolsas de basura o llevarle las compras. Probemos nuevamente.  Hola, soy Carlos, tu vecino, ¿te ayudo? Gracias y me rodea los brazos al cuello y un metro veinte de piernas se me enredan en la cintura. Eso estaría bueno, lo vi en una película yanqui. Aunque, no funciona nunca. ¿Qué tal servicio a domicilio?  Va de nuevo. Toc toc. ¿Te saco la basura? Dale, ¿cómo te llamás? Carlos. Pasate por casa todos los días a las siete y me bajás la bolsita. ¿Qué pelotudez? Nadie sale con alguien tan entregado. Probemos mejor con las mascotas. Hola, soy Carlos, se me escapó el gato. Vamos a buscarlo juntos (Eso de verla subida al árbol en mini tratando de bajar un gato desconocido para mí, es como estimulante). No procedente, seguro que Lucy es alérgica a los gatos y los perros no se suben a los árboles.  Ponete las pilas, vos que estás leyendo, si vos, ayudame, tírame una línea para salir con esa lunga impagable. Seríamos la pareja perfecta. Gracias, ya sé, me pongo lindo, me afeito, me tiro el frasco de perfume y allá vamos. Toc toc, hola soy Carlos… y yo Roberto…Miré para abajo. Me atendió un enano. Parece que a Lucy le gustan los petisos.  

Aida Rebeca Neuah 

7 feb. 2015

EL LABERINTO ETERNO DEL HOMBRE




Si acaso encontraras alguna vez aquel portal
El tiempo volverá sobre sí mismo
Lo que es futuro volverá a pasado
Al principio cuando todo comenzó
Si acaso encontraras alguna vez aquel portal
Fragmento de “El Laberinto eterno del Hombre” de J. P Rocket

El profesor Charret se sentó en la banca preocupado. Su experimento para descubrir la puerta a la cuarta dimensión estaba estancado. Después de muchos años de esfuerzo logró construir su increíble “Burbuja Charret” una cápsula que desactivaba la orientabilidad universal (1). La probó en una primera etapa en objetos cuadrados como dados, butacas de madera, cajas fuertes y el cubo mágico de Rubik´s. Éstos elementos especiales habían soportado incólumes el caudal de energía eólica de la cápsula demostrando su hipótesis de que los objetos cuadrados por una cuestión de capacidad espacial en materia podían redistribuir su orientabilidad en todos sus costados del mismo modo. Una vez confirmado esto, el desafío de Charret consistió en  introducir en la “Burbuja” materiales de las formas más diversas: un almohadón de plumas de ganso, una birome Bic, un loro de peluche robado al hijo del vecino; acreditando así que éstos, sufrían una especie de desintegración temporaria por diecisiete minutos (2) antes de volver a su estado natural. Llegado a este punto, las preguntas que se hacía el profesor Charret eran: ¿dónde se escurrían estos elementos al desaparecer?  ¿Acaso cruzaban el portal vectorial cuatridimensional del tiempo? Él estaba seguro que así era. La fama y la gloria lo esperaba al final de camino, solo tenía que animarse a ser un participante activo de la historia y transformarse en el primer ser humano capaz de anular su orientabilidad universal y viajar por el tiempo. Con coraje programó la cápsula para que funcionara automáticamente y se introdujo en ella. Tres, dos, uno cero…
El profesor Charret se sentó en la banca preocupado. Su experimento para descubrir la puerta a la cuarta dimensión estaba estancado. Después de muchos años de esfuerzo logró construir su increíble “Burbuja Charret” una especie de capsula que desactivaba la orientabilidad universal.
Notas:
(1)    Según explica en su libro Pierre Rugget, el famoso físico Austriaco recientemente premiado con el premio “Klonex”: el mundo en el que vivimos, que vemos y habitamos es el resultado de un triple vector (PT) que combina valores de altura, anchura y profundidad. Existe un cuarto valor aislado, que se adjunta naturalmente al PT que es un valor orientativo clásico. Los puntos cardinales entran dentro de estos valores y adquieren una significación extendida cuando se unen a dicho vector dando por resultado la apertura del tan famoso portal a la cuarta dimensión donde al no existir orientabilidad se abren las puertas de tiempo.
(2)    Estudios realizados en la Universidad estatal de Viena demuestran que para nuestro mundo tridimensional, en el que el tiempo se mide por convención de pulsos, la apertura/cierre de un portal con su correspondiente empuje y tire de la hoja lleva treinta y siete segundos cada una, utilizando así un minuto catorce segundos en ello. Quince minutos restantes es lo que el portal está abierto habiendo un resto de cuarenta y seis segundos que se distribuyen uniformemente a modo de separador de acciones.


Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Color study. Squares with concentric circles" de  Kandisnky 

2 ago. 2013

UNA HISTORIA DE AMOR

Estallido Cromàtico Óleo Lienzo Otros
Supongamos que conocés a un tipo. El hombre de tus sueños. Lo ves pasar por el negocio donde trabajás vendiendo flores. Hace un tiempito que a  las nueve va y a las tres de la tarde  vuelve. Un día entra al negocio y con una sonrisa te compra una rosa, te la regala y  te invita a cenar. No lo conocés. Dudás. ¿Quizás es un violador serial que seduce a mujeres incautas? ¿Un delincuente  que busca refugio? (De ninguna manera dejaremos  que ningún pensamiento pesimista a futuro  invada esta relación que aún está en pañales. Volvamos).  Decís que sí. De hecho lo viste pasando por puerta dos veces por día los últimos dos meses. Obvio que lo conocés. Ese tipo, el hombre de tus sueños, te pasa a buscar en un auto negro lustroso que huele a limpio y pasan una velada fabulosa.  Te cuenta que está separado, digamos que con dos hijos grandes. (No da, muy cuento de hadas. Volvamos).  El tipo te cuenta que está casado, que casi no se ve con su mujer y que hace años que no tienen sexo. Que trabaja en un barco. Él te dice que es el capitán del barco. Te cuenta que  tarda un mes en cruzar el atlántico y que está dos meses del otro lado con su mujer. Vuelve por la misma ruta y se queda dos meses acá.  A vos el tipo te gusta. (pongámosle color a la cosa. Volvamos). A vos el tipo te encanta, te mueve toda la estantería, incluidos los cajones, como hace tiempo que nadie te la movía. Sentís que al tipo le pasa lo mismo. Una ola de calor  los invade a los dos. (¿Te abro la ventana? Esperá). Susurrando y con cara de buey herido te larga que mañana al mediodía zarpa  a cruzar las grandes aguas. ¿Qué podés hacer? Te entregás a una noche de pasión abrazadora.  Imagínate una noche mágica llena de fuegos artificiales y un desayuno de a dos.  Después del almuerzo  lo acompañás al puerto y agitás el pañuelo blanco cuando el barco se aleja. Esa  noche no pegás un ojo.  Un mes y  no podés dormir pensando en él.  Un día te levantás, abrís el diario y ahí en la  primera plana: un titular  “se hundió  un barco en el atlántico”. El barco de él.  Esperás que lo encuentrén sano y salvo. Las noticias son poco alentadoras. Pasan los días y no lo encuentran. Tiene que estar vivo. No tenés dudas. Lo sabés. Sentís que él está pensando en vos en ese mismo momento. Él quiere que lo ayudes. Él está solo y atrapado en una isla desierta y no puede salir.  Tenés que ayudarlo a escapar de esa isla que lo tiene atrapado lejos tuyo. Agarrás  una botella, una que tenga cierre hermético, para mandarle un mensaje, para comunicarte, para darle una mano a salir  de ese  lugar.  En la botella ponés un mechón de tus cabellos, una cajita de fósforos para  prender  fuego y no tener frío y le escribís una nota, de tu ser más profundo salen las palabras: “ ¿no sabés hacer una balsa de madera, pelotudo?”


Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Estallido cromático" de Mónica Renedo

23 jul. 2013

V.V.T (Teoría de la variabilidad del valor tiempo)

pescadores de sueño oleo lienzo,127/76cm Lienzo Óleo Figura
Te beso. Siempre lo hago al llegar. Siento un ruido a mi  espalda. Me doy vuelta.  Para ver detrás de mí, tengo que dejar de mirarte. Lástima. Giro para la izquierda.  Mis ojos pasan por el sillón, ese nuevo que compraste. ¿Tanto salió esa porquería? Recién lo veo, un cachivache. La mesita ratona  está corrida de lugar. Sigo girando, la puerta de nuestra  habitación, cerrada. El baño, mojado. ¿Sacaste el cuadro que te regaló  mamá sin consultarme? ¡Qué mal! Se va a enojar. La puerta de calle, como siempre, sin llave. Algún día vamos a tener una desgracia.  La cocina limpia. ¿Lavaste los platos? ¡Esa es mi mujer! Justo a mi espalda, el ventanal del balcón abierto y un señor desconocido, con tijeras de podar en mano, viene hacia mí desafiante. Un amante, lo sabía. Tenés un amante Martita, por eso querías que hiciera horas extras, no por la plata. Yo laburando como un burro para que vos te diviertas con este tipo, que además es una criatura al lado tuyo. Degenerada. Giro a la derecha para verte. Roja, estas roja de vergüenza. No es para menos, te enganché con otro. “¿Qué me hiciste Martita?” exclamé con furia “¿Qué Martita?” me gritaron los dos a dúo. Los miré. ¡Qué linda pareja! “Perdón,  creo que me equivoqué de depto”.


Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Pescadores de sueño" de Juan Fernández 

9 jun. 2013

CARTA CON RELACIÓN *


Mujer, sábana y cama Lienzo Media Mixta Desnudos
El hombre de la gabardina metió el sobre en el buzón. Contrario a lo que esperaba, no le costó trabajo hacerlo. Había tomado la decisión de mandar esa carta cuando “de casualidad”, con su mujer de viaje,  descubrió  las esquelas de amor que ésta  le escribía a Rosenda, la mucama: “Estos calores auspician, tus yemas que me acarician” “mi sentido se agudiza, si usas la uña postiza” “levame a conocer el cielo, ahí abajo del ciruelo” “quiero que tu dedo ardiente, se mueva como una serpiente”.  Hija de puta, hacerle esto a él que laburaba como un perro para que ella se rasque todo el día, mejor dicho para que Rosenda se la rasque todo el día…

En este punto, señor lector, haremos una pausa. Este hombre  era un ser de sentimientos puros, que a la hora de contraer matrimonio, lo había hecho para toda la vida.  Para cuidar, proteger, hacerle y desearle el bien a su esposa. Entendía la soledad en la que  ella vivía pues él estaba fuera todo el día. Quería   por sobre todo que su mujer fuera feliz. La culpa lo atormentaba.

El hombre de la gabardina releyó la carta antes de cerrarla: “tus ojos gritaban tristeza, cuando me negué con rudeza, a que la mucama viaje y te haga el homenaje, la culpa me tiene en vilo y en las noches yo cavilo, como subsanar mi falta es la duda que me asalta, te mando como una ofrenda, el dedo de la Rosenda”.


*Relación es un  término  que se utiliza en varios países de habla hispana para referirse a un tipo de copla recitada ante grupos, a veces improvisada, generalmente de contenido humorístico-picaresco y en otras ocasiones romántico.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Mujer, sábana y cama" de Ignacio Egido Marcos

3 jun. 2013

LOS MISTERIOS DEL UNIVERSO



Develar los misterios del universo siempre ha sido prioritario para el ser humano. Toda incógnita por más pequeña que fuera genera en cada uno de nosotros la necesidad urgente de resolverla. Para lograrlo, muchas veces, echamos mano a lo primero que encontramos, redefiniendo verdades y realidades simples en mentiras e irrealidades complejas. Numerosos estudios han determinado que las respuestas a los más profundos interrogantes son de lo más sencillas, aunque no siguen el tipo de pensamiento lineal que estamos acostumbrados a utilizar. En casi un 99% de las veces un simple objeto es el que determina la diferencia. Utilizando este criterio primordial y básico, un grupo de renombrados científicos de la Universidad Hebrea de  Massachusetts (MUH), han creado un sistema  infalible para resolver enigmas pluri-lógicos, el método de la “media roja”.

El misterio de la sonrisa
¿De qué reía la Mona Lisa? Pues bien, la sonrisa es una forma de expresar facialmente satisfacción ,entonces sabemos que la señora estaba plenamente satisfecha. Pero… esa picardía en su sonrisa…  ¿a que  se debía? Ella descubrió una “media roja” bajo la almohada. Su joven amante (ella gustaba  de jóvenes mozos), preso de un ataque de celos, la había dejado olvidada con la esperanza que el marido ausente la encontrara a su regreso. A Mona esas actitudes lejos de enojarla la llenaban de ternura. La Gioconda sonreía por “la media roja”.

Teoría de la gravedad
Las apariencias engañan. Una manzana, la que le cayó en la cabeza a Isaac Newton, no era lo que parecía. Un grupo de  niños traviesos, jugando en plena tarde, aburridos, rellenaron una “media roja” con piedras, se subieron a un manzano y esperaron que un pobre gil se sentara debajo para dejar caer el proyectil. Cuando el pobre Isaac se sentó frente a aquel árbol  le pareció haber sido golpeado por una manzana.  La teoría de la gravedad fue elaborada gracias a “la media roja”.

El primer planeador de la historia
El primero en imaginar un hombre haciendo ala delta fue Da Vinci, muestra de eso son sus innumerables bocetos de planeadores. Saliendo de su casa una tarde de abril, Leonardo, tuvo calor y se sacó “la media roja” que tenía puesta, la alzó sobre su cabeza y corrió para  meter viento en el agujero que era para el pie. Tuvo tan poca suerte que  la media se descosió por  la costura  y se abrió completamente. Él agarró con una mano cada punta de la media, la levantó sobre su cabeza y siguió corriendo con la media cual banderita roja hasta que se encontró con una escalera y saltó todos los escalones sin dudar. Tal era su genialidad que se dio cuenta al instante que el trapo abierto sobre su cabeza  había amortiguado su caída. El primer aerodeslizador conocido fue precisamente “la media roja”.

El derretimiento de las formas
Sentado en su sillón preferido, Dalí miraba la  vida pasar. Lo había hablado muchas veces con Gala,  sentía que los días se le escapaban.  Para Salvador, las horas  eran un helado que él estaba comiendo y no importaba con cuanta premura lo hiciera siempre algo se le terminaba cayendo.  Los minutos  se le escapaban.  Su reloj se derretía. ¿Dibujar un reloj derretido? ¿Cómo? Sobre el respaldar de la silla vio “la media roja” que se había sacado; ésta se dejaba caer por el peso de los años. El tiempo de Dalí se derrite igual que “la media roja”.

Extractado de “Los misterios del universo no son moco de pavo” de D. Shrekman.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Ciudades invisibles" de Tania Coello