18 nov. 2010

CANTARES


Llegando a la orilla del río
los sonidos del silencio
dejaron paso al trovar del agua.
Las gotas se juntaban
en lo alto del cauce,
venían canturreando
sus melodías de siempre.
El mutismo del paisaje
me ayudó a escuchar sus palabras.
Contaban de tiempos en que fueron tierra,
el brujo calor las hechizó en vapor.
Hablaban de increíbles viajes
de burbujas vaporosas
refractadas en siete colores.
Explicaban sobre el mejor camino
de llegar levitando al cielo.
Cantaron de cuando las nubes llenas
estallan en llanto.
Se transforman en la lluvia que moja.
Al pasar me chistaron,
alejándose susurraron
que se puede cambiar
y seguir siendo el mismo,
si se guarda siempre la esencia de ser.

Aida Rebeca Neuah

10 nov. 2010

PABLITO Y LAS PALOMAS


Pablito apareció. Estaba sentado en la cornisa del edificio de enfrente conversando con las palomas. A medida que se iba acercando el momento de su muerte, mas claro se le hacían sus gorgojeos, ahora ya los comprendía por completo. Ellas le contaron que sabían que él estaba confundido y que su trabajo consistía en explicarle lo que no entendiera.
Por la ventana de la habitación en la que estuvo internado su última semana de vida vio entrar a sus padres abrazados llorando.
-¿porqué están tan tristes si yo me siento tan bien?
-piensan que te tenían y ya no te tienen mas, eso les duele, se sienten vacíos, contestaron las palomas.
Aguzó su mirada hacia al final del pasillo saliendo de su cuarto del hospital. Podía sentir la tensión en el ambiente, el aire bullía en rojo intenso. Varias personas discutían, reconoció al doctor que lo operó, al anestesista, y a dos enfermeras. Sus caras dibujaban muecas de pánico mientras resolvían cual sería la versión oficial de la muerte del menor.
- ¿porqué tienen miedo?
- la gente piensa que puede evitar la muerte y ellos no están seguros de haber hecho lo que podían para salvarte Pablo, contestó la paloma oscura que se veía mas vieja.
En la habitación contigua a la reunión del equipo de profesionales de la salud había una chica joven con la tez pálida y mirada perdida. El adolescente recorrió su facciones de memoria y reconoció a Cora, la enfermera tan bonita que le había enamorado. Se acordó como ella había puesto distancia entre ellos dos cuando vio que se gustaban. Recordó también los cuidados amorosos que le dispensaba cuando lo veía dormido.
- ¿Como uno puede trabajar con seres humanos y pretender no involucrarse?
- alguna gente piensa que así se cuidan a si mismos, pero la realidad es que el esfuerzo por mantenerse al margen es mas dañino para ellas que el comprometerse emocionalmente, dijeron dos o tres palomitas a coro.
Y Pablito empezó a sentir burbujitas de paz que le llenaban el estomago, le dijo chau a su mundo y se elevó por el cielo escoltado por una bandada de palomas.

Aida Rebeca Neuah


Basado en el cuento "La señorita Cora" de J. Cortázar