
-Viajar en arco iris es lo más- gritó Burbuja saltando del azul al verde al naranja. Los pies desnudos de la bruja echaban chispazos musicales cuando se apoyaban en cada color. Las nubes danzaban al ritmo de la hechicera, sacudiendo de vez en cuando alguna gotita rezagada que no había querido llover. Iba camino a visitar al mar, que según un viejo libro de hechizos escribía sabios mensajes personales en su espuma. Quería ver eso. Cargaba con el antiguo ejemplar del texto, una buena ración de bombones de chocolate con cerezas en el centro y la escalera para bajar del arco iris (no, las brujas no vuelan sino es en escoba y las escobas están de huelga).
Llegué a la playa y me senté en la arena a leer en voz alta: "una vez llegado al mar, pararse frente a él con los brazos abiertos y decir las palabras mágicas" ¿Cuáles palabras? No hay nada escrito. Busqué por adelante, por detrás, en las pestañas del viejo volumen, lo volteé, lo sacudí. Ni noticias. Y bueno… pruebo con las conocidas, Abracadabra, Hocus Pocus, Sin Salamín. Nada. Desalentada apoyo mi ser en una piedra y empiezo a comerme los bombones (dicen que el chocolate estimula el cerebro de las brujas, ojalá). Palabra mágica, palabra mágica, pala…bra má…gica. La tengo. Cara al océano, con los brazos abiertos cual abrazo, brotan de mis labios sílabas ondulantes de amor y buenas intenciones "por favor, mar azul, hay un mensaje escrito para mí en tu espuma, ¿puedo verlo?". Las palabras tienen fuerza, escribió el mar, tienen mucha más si están acompañadas con una buena actitud. Gracias.
Aida Rebeca Neuah