10 ene 2012

COSOFOBIA


Los caminos de la vida siempre encuentran algún punto de inflexión, un cruce donde  presente, pasado y futuro convergen, curvas en lo que aquello que era lo más común empieza a molestar, corrijo, donde te empezás a ahogar,  comenzás a tener escozor y  lo que alguna vez encontró su sitio adecuado rozando tu piel, ahora  te enerva, te insufla el aire, buscás y no hay  forma de sacarte el coso ese  de encima, maldito karma de tener una madre judía , maldito ese mal congénere  que creó el coso ese, culpa de mi progenitora  y de toda la troupe de mujeres con instintos maternales que vivieron antes que ella y  me obligaron a darle cabida en mi vida, de continuar con el mandato familiar, permitiendo que el coso ese  me agarre del cuello y se obstine  a permanecer aferrado a mí  con una fuerza que no creí que tuviera,  todo mi cuerpo  lucha, trata de soltarse, de arrojar al coso ese  bien lejos, mis pobres manos dejan de responderme, se rinden, aducen que no trabajan en misiones imposibles, a esta altura más que por no poder respirar por la conciencia de que el coso ese  tiene energía  para mantenerme cautiva en contra de mi voluntad  me empieza  a faltar el aire, el tono de mi epidermis pasa de un saludable color rosa  salmón  a un violeta berenjena mortecino , mientras yo más  me  pierdo  en suspiros el coso ese  gana en  fortaleza gracias a mi innegable inutilidad para acabar con su flagelo,  se estiran los minutos en horas, se alargan las horas en días, se dilatan los días en eternidades inimaginables, mi carne torturada por la agonía lejos de ceder se hincha , el coso ese no tiene compasión pues carece de sentimientos ni nada que se le parezca, siglos de  yugo continuo, generaciones y generaciones sufriendo  por esos horribles pasamontañas.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Retrato para una  bella mujer" de Alejandro Conde López

1 ene 2012

INFINITO



¡Qué lindos son los días con lluvias!-exclamó Burbujas- y los que sale el sol o  los con viento o los que tienen  nubes también, todos los días son bellos y diferentes. La bruja agarró su paraguas a lunares, su bolso fucsia, montó en su escoba y salió. Iba a visitar a su amor que cumplía años, llevaba un obsequio sorpresa, uno que no pesara mucho (Maruja, su escoba, se quejaba si la cargaba con peso y siempre decía que los verdaderos regalos son invisibles, indestructibles y sobre todo livianos). El día de hoy, si levantan la vista hacia el cielo, verán, aquellos que tengan la suerte, a una señora bruja (Burbujas), montada en  su escoba (Maruja) con un pequeño sobre pegado a su corazón.
-Hola, amor- dije atorada con unas pompas que me brotaban de la boca. Los  lectores recordaran que sin poder contenerse, las brujas y sobre todo ésta bruja, cuando ve a su chico, su amor (un círculo que se ubica al costado de su propio círculo que forma el infinito),  le salen globulinas de colores de la boca (1).
- Te traje un regalo, vení.
Lo tomé de la mano y nos sentamos en un banco del parque bajo la lluvia. Saqué el sobre de mi corpiño y se lo di.
“Estar juntos nos hace mejores. ¡Que los cumplas feliz!
Tu compañera de vuelo”
Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Portal Dos" de  Ricardo Aliotty


                    (1) El comentario hace alusión al cuento que podrán leer haciendo clic en BURBUJAS.

5 nov 2011

POR LA VIDA





Burbuja, la bruja, no cabe en sí misma. Hoy es una jornada muy especial, esperada desde hace exactamente un año. Hoy, sexto día del onceavo  mes es su cumpleaños (no pregunten cuantos, dejé de contestar esa pregunta cuando cumplí mi cuarto siglo). Ya tiene todo preparado, las velas de colores en forma de estrellas, la alfombra de nubes, la torta de luna llena.
-Bienvenidos todos- dije mientras repartía un ponche verde de kiwi y menta- tomen asiento en la nube con su nombre, ahí… ahí, entre los jazmines. 

“Este año quiero agradecer sus presencias en mi vida, dándoles algo, un regalo, algo que se multiplique, que se disemine en el mundo contagiándolo. Algo que no tenga remedio, ni solución, ni enmienda de ningún tipo.”

La bruja burbuja se paró frente a todos sus amigos elevó los brazos en actitud mística. A medida que sus  brazos subían las comisuras de los labios se arqueaban, los pómulos se abultaban, un hoyuelo se acentuaba y crecía  por enésima vez  una maravillosa sonrisa. Imposible resistirse a  la simpleza de la magia más antigua, en segundos todos sonreían.

"Cada uno de ustedes recibe el encargo aquí y ahora de sembrar esta sonrisa primero  en sus labios, para que prospere, se hinche y exceda  plantándose en todos nosotros."
Lejaim

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "El Cumpleaños" de Marc Chagall

30 oct 2011

REQUISITOS BÁSICOS

MIRADAS-23 | Cuadro


“Caballero de edad muy avanzada, sin familia, enfermo, busca persona o pareja que quiera darle compañía y cuidados sencillos. Ofrece a cambio la propiedad del inmueble a su deceso”. Terminé de escribir el papelito y se lo di a la chica de la agencia. Me sonrió.
 Usted sabe señorita… Rosa, me llamo Rosa. Vos sabés Rosa, lindo nombre, hay una flor que se llama así. Rosa, me viene bien cualquier persona con buena voluntad. Prefiero  una señora, las mujeres  tienen esa sensibilidad especial, esa visión de los conflictos que las hace únicas. Le corrijo y le escribo “señora” don Fermín. ¿Señora?… ¿dije señora?… bueno quise decir una señora joven, la juventud empuja, va para adelante y eso es lo que estoy necesitando, mucha fuerza y mucha garra. La chica que venga que no sea muy alta ni muy baja, a las altas les cuesta agacharse y con las petizas me duele el cuello cuando hablo con ellas. A  mí me gusta mirar a  la persona a la cara cuando le hablo, Rosa, que hermosos ojos tenés. Lindo nombre rosa, hay una flor que se llama así. Le agradezco don Fermín. ¿Quiere que la muchacha le cocine? No, siempre tengo en mi habitación almendras, chocolates, quesos, cerezas y alguna bebida espumante, no hace falta que me cocinen. ¿Qué le charlen? No hace falta, sabes Rosita… rara vez salgo de mi  habitación, converso mucho con mis amigos por teléfono, claro, todos están lejos y no pueden venir a visitarme, charla  es lo que me sobra. ¿Qué lo bañen? Tampoco, quizás un poco de ayuda para entrar en el jacuzzi, sabés que esas escaleras son muy resbalosas. Rosita, entre nos, yo casi no me levanto, pasaríamos mucho tiempo en la cama. Don Fermín ¿y qué van a  hacer en la cama? ¿Qué podemos hacer?… jugar a las damas.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Miradas-23" de José Vicente Boix Fenollosa 

23 oct 2011

INSTRUCCIONES PARA LLEGAR A TUS OJOS


Matriz

En un día claro, de sol brillante, me ubico a una distancia de no más de veinte centímetros, con el astro rey 
iluminando tus facciones.  Miro hacia adelante. Tu semblante y el mío quedan paralelos. Suspiro. Mi cerebro tarda unos minutos en  dejar de vagar por tu  cuerpo y focalizar  en  tu rostro. Fijo  mi primera  mirada en la T que dibujan las  cejas y la nariz. Esa  zona que en otras personas no tiene ningún fin, es la perdición de mis sentidos. Allí  nacen espirales giratorios que salpican colores pasteles al son de tus sonrisas.  Sigo mi  camino hacia tu boca, donde nacen tus besos. Los  labios descansan, se mueven con lentitud urgente. Bajo a tu mentón, fascinada,  tobogán de pendiente perfecta, me veo minúscula saltando en él, una y otra vez, riendo. Subo  por los  pómulos escalonados hasta  llegar a tus ojos ( pantallitas circulares del ver, canales de acceso directo  a  tu ser)  coronados de pestañas  que me  escriben palabras. No  siempre las  comprendo. Cierras, abres, cierras abres. Leo tu mensaje, son voces nuevas, desconocidas. Tus ojos se expresan en tonalidades, en profundidad. Me incitan a adentrarme y cobijarme en colores. Me atrapan, me amparan y me juegan a las escondidas, me divierten, me encandilan, me obnubilan. Apresando  mi vivir en tu mirada.


Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Matriz" de Francisca Ulloa Rodríguez

18 oct 2011

HISTORIAS FANTÁSTICAS I

Vista desde el Cielo
Esa tarde el lugar estaba atestado. No me gustó la idea de estar parado, así que me senté al lado de una señora que de cerca  no resulto ser tan vieja.
“Ojalá hoy lo pueda ver” pensé, hacía días que lo buscaba y ni noticias.
La mujer sentada a mi lado alargaba el cuello como queriendo espiar. “¿Usted también espera a alguien?” pregunté. “Si, a mi hija, la abandoné de bebé en un orfanato, cosas de la vida, una historia muy triste. Nunca  la pude ir a buscar. Sufrió mucho, pobrecita y está muy solita. Ahora me contento cuando la curioseo  a escondidas. Es esa, la que viene por allá, se está acomodando en ese banco“dijo y se estiró tanto que  por poco se cae al vacío.  
“Ajá” moví la cabeza haciendo un gesto de entendimiento cuando en realidad no sabía de qué me hablaba.
“Mi pareja y yo nos conocimos hace muchos años en esa plaza” le conté “en ese mismo banco exactamente” señale para abajo de la nube y me arrimé al borde del asiento para ver más de cerca. “se quedó muy solo cuando me fui, no tuve opción, sabe. Ahí, mírelo, ahí viene”.
El hombre de traje oscuro se ubicó al lado de la chica que ya estaba sentada en el banco.

Acá señoras y señores, hacemos un alto para entender mejor el panorama. En la plaza, hay dos seres que sufren, que por distintos motivos viven inmersos en una soledad abrumadora. Ellos se merecen una oportunidad y de hecho la tienen. Sepan ustedes que  por esas cosas raras del destino, yo, la escritora (que tengo algunas inferencias en este texto) sé que son compatibles. Sería una  la compañía ideal de la otra. Podrían crear un infinito mundo de posibilidades si estiraran la mano. ¿Y qué pasa? ¿Usted sabe que pasa querido lector? Nada, no pasa nada. Ni se miran, ni reparan uno en el otro. Usted dirá ¡qué lástima! Si, una verdadera lástima. ¿Me preguntará como termina la historia? Termina así, cuando en un suspiro se levantan cada uno y se va para su casa, perdiendo por no animarse. ¿Y los que están en la nube espiando? Ah, esos están muertos pero son vivos y no pierden tiempo. Tienen cita mañana de tarde en el mismo nimbo…

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Vista desde el Cielo"  de José Miguel Corral

8 oct 2011

SIN SALIDA

chica arco iris | Cuadro


Los siete colores del arco iris se amplían  en abanico desde esa gota de agua. ¿Un camino? Un sendero de colores brillantes se abre ante mí. Rojo pasión, un paso. ¿Dónde estoy yendo? será este mi escape. Naranja, otro.  Rostros conocidos de vidas ya vividas me gritan en gestos, imposible escucharlos ¿qué me dicen? amarillo, un paso. Mariposas transparentes  aletean rápido, me acompañan. Una de ellas se posa en mi mano, me mira, mueve sus antenas. Verde, otro. Me escapo ¿me quiero escapar? Si, quiero. Turquesa, un paso. Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si. Si, quiero. Violeta, otro. Lluvia de jazmines en pétalo: suavidad, humedad y frescura. Fucsia brutal, última estación. Nadie puede escapar de uno mismo.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Chica Arco Iris" de Santi Hernandez Veracruz