18 oct 2011

HISTORIAS FANTÁSTICAS I

Vista desde el Cielo
Esa tarde el lugar estaba atestado. No me gustó la idea de estar parado, así que me senté al lado de una señora que de cerca  no resulto ser tan vieja.
“Ojalá hoy lo pueda ver” pensé, hacía días que lo buscaba y ni noticias.
La mujer sentada a mi lado alargaba el cuello como queriendo espiar. “¿Usted también espera a alguien?” pregunté. “Si, a mi hija, la abandoné de bebé en un orfanato, cosas de la vida, una historia muy triste. Nunca  la pude ir a buscar. Sufrió mucho, pobrecita y está muy solita. Ahora me contento cuando la curioseo  a escondidas. Es esa, la que viene por allá, se está acomodando en ese banco“dijo y se estiró tanto que  por poco se cae al vacío.  
“Ajá” moví la cabeza haciendo un gesto de entendimiento cuando en realidad no sabía de qué me hablaba.
“Mi pareja y yo nos conocimos hace muchos años en esa plaza” le conté “en ese mismo banco exactamente” señale para abajo de la nube y me arrimé al borde del asiento para ver más de cerca. “se quedó muy solo cuando me fui, no tuve opción, sabe. Ahí, mírelo, ahí viene”.
El hombre de traje oscuro se ubicó al lado de la chica que ya estaba sentada en el banco.

Acá señoras y señores, hacemos un alto para entender mejor el panorama. En la plaza, hay dos seres que sufren, que por distintos motivos viven inmersos en una soledad abrumadora. Ellos se merecen una oportunidad y de hecho la tienen. Sepan ustedes que  por esas cosas raras del destino, yo, la escritora (que tengo algunas inferencias en este texto) sé que son compatibles. Sería una  la compañía ideal de la otra. Podrían crear un infinito mundo de posibilidades si estiraran la mano. ¿Y qué pasa? ¿Usted sabe que pasa querido lector? Nada, no pasa nada. Ni se miran, ni reparan uno en el otro. Usted dirá ¡qué lástima! Si, una verdadera lástima. ¿Me preguntará como termina la historia? Termina así, cuando en un suspiro se levantan cada uno y se va para su casa, perdiendo por no animarse. ¿Y los que están en la nube espiando? Ah, esos están muertos pero son vivos y no pierden tiempo. Tienen cita mañana de tarde en el mismo nimbo…

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Vista desde el Cielo"  de José Miguel Corral

8 oct 2011

SIN SALIDA

chica arco iris | Cuadro


Los siete colores del arco iris se amplían  en abanico desde esa gota de agua. ¿Un camino? Un sendero de colores brillantes se abre ante mí. Rojo pasión, un paso. ¿Dónde estoy yendo? será este mi escape. Naranja, otro.  Rostros conocidos de vidas ya vividas me gritan en gestos, imposible escucharlos ¿qué me dicen? amarillo, un paso. Mariposas transparentes  aletean rápido, me acompañan. Una de ellas se posa en mi mano, me mira, mueve sus antenas. Verde, otro. Me escapo ¿me quiero escapar? Si, quiero. Turquesa, un paso. Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si. Si, quiero. Violeta, otro. Lluvia de jazmines en pétalo: suavidad, humedad y frescura. Fucsia brutal, última estación. Nadie puede escapar de uno mismo.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Chica Arco Iris" de Santi Hernandez Veracruz

6 oct 2011

MARÍA

ZAPALLOS II | Cuadro

Nacer, nacemos todos, pero nadie como ella que lo hizo entre hojas verdes y calabazas gigantes. La encontraron unos chacareros que la cuidaron con esmero y siempre le dijeron la verdad sobre su origen “ María usté es hija del zapallo. Sino… ¿porque tendría ese color de pelo?”  Sus primeros años de vida fueron de intenso contacto con la naturaleza, los soles alumbraron sus días y las estrellas sus noches hasta que un mediodía de otoño un circo, de esos que van de pueblo en pueblo, la cargó en un carromato y se la llevó. Un mundo nuevo y diferente le abrió sus puertas , uno por uno fue probando todos los puestos del circo y en todos era perfecta, como si hubiera nacido para eso. Había encontrado de alguna manera su lugar, su ambiente de pertenencia. Por primera vez podría decirse que era feliz y se le notaba, su cabello brillaba, sus ojos chispeaban y tenía una sonrisa adornando su rostro. En su cumpleaños número veinte se enamoró locamente del hombre bala, fueron tiempos de premura, de pasión y de rojofuego. Dos  años después él se fue como tiro detras de la ayudante del mago dejándola con un embarazo casi a término. María se sentía traicionada, abandonada y sola, quería escapar de su recuerdo, de todo. Una nube negra se le plantó en el pelo, se vistió  y salió a la noche con la luna guiándola. Caminó, caminó mucho hasta que los dolores de parto la obligaron a hacer un alto  y  tendida en la tierra tuvo a su hija, sola. La tomó y la acunó entre sus brazos, se acostó y su cuerpo desapareció entre aromas conocidos. Morir, morimos todos, pero quién como ella, como María, que lo hizo entre hojas verdes y calabazas gigantes...

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Zapallos II" de Ayelen Giudici

4 oct 2011

BLACK & WHITE

Cuando el  mundo respira | Cuadro

El inconsciente es un hombre vestido de sobretodo negro, de piel blanca y sombrero de ala cruzada. El consciente es un mulato de piel brillosa vestido de  traje inmaculadamente blanco. Hay veces que se juntan, son amigos, juegan al truco. Quieren hacerse trampa aunque ninguno de los dos sabe mentir ni saben el significado real de las señales.


Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Cuando el Mundo Respira" de Fernando Reyes Varela

30 sept 2011

UN SEÑOR BAJITO, FEO, AMARRONADO, CON UN BIGOTE SÚPER ESPECIAL



Allá lejos y hace tiempo vivía un señor bajito, feo, amarronado, con un bigote  súper especial  en una ciudad de la que no recuerdo el nombre “Nomeacuerdo City”.  La ciudad estaba asentada en un verde valle rodeado por montañas agrietadas por la lluvia y el viento. Este  señor  bajito, feo, amarronado, con un bigote súper especial  se llamaba Pérez  y nunca fue muy sociable, con los años se puso muy arisco y ermitaño y un día equis  decidió irse a vivir a una grieta en la montaña.  El Vivir en una cueva  sumado a que era bajito, feo, amarronado, con  un bigote súper especial  le valió el mote de Ratón Pérez.  La verdad es que el apodo le caía muy bien, a ciencia cierta y sin ánimo de exagerar, más lo llamaban así  y  más  se parecía el pobre hombre a un ratón. La cuestión que todavía me parece que no les conté es que el Ratón Pérez había heredado de su papá un baúl lleno de libros y  revisándolos  una tarde de puro aburrido encontró el  “Manual práctico para ser dentista”, un libro gordo de tapas duras  cuya  última página era un examen para completar y mandar por correo, si  acaso el lector tuviera intenciones de cursar a distancia la carrera de odontología. Cuando lo leyó, supo instantáneamente que esa era su vocación verdadera, no tuvo dudas, hizo el examen y a los dos meses recibió un  diploma que colgó en la pared de entrada a la cueva. Pérez empezó a practicar con su propia dentadura ayudándose con un espejo roto que había encontrado en la cueva. Resultaba difícil, ma que digo difícil,  imposible practicar en él mismo. Él que era bajito, feo, amarronado, con un bigote súper especial pero no era tonto, sabía que en  “Nomeacuerdo City” nadie se iba a prestar a tratarse  la boca con él  y siguiendo  el  lema familiar “a problemas difíciles, soluciones desesperadas” hizo unos afiches y los colgó en la plaza pública.
Dentista profesional
Pago por arreglar o sacar dientes
Doctor Ratón Pérez, odontólogo
Para contratar mis servicios
Tenga a bien silbar.

No fue fácil, sépanlo, el primero que quiso sacarse un diente tardó varios días en animarse a silbar, era un niño  y quedó tan conforme con el trabajo y tan feliz con la monedita tintineando en su bolsillo que la noticia corrió como agua. Desde entonces y en honor a ese niño que venció sus miedos y sus prejuicios, el ratón Pérez nunca cobró a los infantes por sacarse dientes. Fue así, y seguro que ya van sospechando el final de este cuento, que nació la canción:
Vino el ratón Pérez y se lo llevó
Pero mucha plata él le dejó
Porque el ratón Pérez le saca los dientes
A los chicos buenos, buenos y obedientes.

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Contorsionista" de Raquel Díaz Rebollo

27 sept 2011

SABOREARTE

Rojo pasion 3

Ondulosa lengua recorriendo piel

Conociendo vértices, escalando cimas

Cubriendo los valles.

Suspiro en mil poros ahogando  gemidos

Ardientes, sedientos

Lascivos.

Caminos serpenteantes de placer original

Primario, incontenible

Sugerente.

Jadeos en compases

De Uno, de Dos y de Tres.

 También de Él: “del Nosotros”.

 Aida Rebeca Neuah

Imagen: "Rojo Pasión" de Ramón García Yáñez

14 sept 2011

LA ONDA VERDE




Día 1
Primer día en nuestra nueva casa. Todo el día trabajando en la mudanza y a la noche… ¡Qué noche! Viento que chiflaba, lluvia estrepitosa, rayos, truenos y una neblina… No pudimos dormir. Nos levantamos y ¡oh sorprise! no teníamos baldosas en la puerta. Parece que es un barrio bravo, pero… robarse las baldosas…
Día 2
La vecina, una tal Lola, con una delantera que es la envidia de todo equipo de futbol, nos contó que los vecinos eran gente trabajadora y humilde. “Los que se llevan las cosas son unos extraterrestres que salen pasear con sus naves espaciales y roban. Puras travesuras. Siempre devuelven lo que se llevan”- dijo.  Mi marido se rio de la vecina. Chancho, no pudo apartar los ojos de sus tetas.  A la noche cuando se oyeron los primero aullidos (porque esta vez hubo aullidos y chiflidos, hasta me pareció oír alguna bubuzuela) mi maridito salió a ver que pasaba y no volvió. Seguro que se lo llevaron los marcianos. Pobre.
Día 3
Una buena, se ve que los extraterrestres recapacitaron y se apiadaron de mí.  Anoche  hubo ruido de pitos, maracas, panderetas, música disco (me pareció que venía de la casa de la pechugona). Me devolvieron las baldosas, un buen presagio. De mi querido esposo no hay ni señales, me da un poco de pena, vaya a saber que le están haciendo estos  extraterrestres degenerados. Preguntándole a  Lola, la vecinita, sobre que hacer,   me dijo “no te preocupes, querida, yo me estoy ocupando personalmente del tema… en estos días lo largan, si… si… dos o tres días … …una semana máximo… voy a ver –y sacudiéndome las tetas agregó-  amorosa, lo que sí, esta es solo la primera vez… ponele onda” 

Aida Rebeca Neuah
Imagen: "Las lolas en el balcón" de Carlos Rojas