
“Debe ser muy mala la película si el cine está tan vacío”. El ticket estaba en mi mano así que igual me acomodé en una butaca del medio, tercera o cuarta fila, quería aprovechar al máximo la salida. Se hizo oscuro y en la pantalla se vio un túnel, lleno de luces, una muchacha descalza y desnuda de frente caminando para atrás, no se llegaba a distinguir su rostro. Al final del túnel un ataúd, ella se acomoda en él y parece que está atenta a lo que afuera del cajón ocurre. Un funeral triste sin gente, un párroco de oficio diciendo las palabras indispensables y algún que otro curioso casual conversando trivialidades. Veo y entiendo claramente que la película va en reverso. ¿Quién será el director? El efecto está más que bien logrado. Des- transcurre la escena hasta que la chica, siempre sin rostro, muere. Del último suspiro hasta una larga agonía corriendo en llamas por la calle. Vaciándose una botella de alcohol de quemar sobre el cuerpo. Siento el vacío emocional de la muchacha en carne propia, como si fuera yo. Las imágenes son reales, transmiten. Ella siente lástima de sí misma, deja de tener fe, deja de hacer cosas. Yo también. Dejo de confiar en nadie, tengo la seguridad de que para ningún ser de esta tierra soy importante. Al ir pasando la película y ella retroceder en el tiempo le diagnostican leucemia “me dieron solo dos años de vida”. Que impotencia, no sabía qué hacer, a quien consultar ni siquiera a quien contárselo. Un poco más atrás grita, se quiere zafar, se quiere matar, tan joven, se la siente joven, a esta altura me intriga ver su cara, conocer sus facciones, siento su vida como propia. Se ve a la muchacha en su cumpleaños violada por un tío lejano. Ella petrificada por el salvaje acto, deja de moverse aprisionada por el cuerpo del violador. La cámara se acerca, un poco, una lágrima se desliza por el rostro de la niña y recuerdo… mi vida… esa soy yo… Rebeca…estoy muerta.
Aida Rebeca Neuah
Basado en el cuento "REBECA" de Ariadna Arias Martínez
Imagen: "Raíces" Frida Khalo