26 ene. 2016

ALEGATO PARA LA FELICIDAD



La búsqueda del hombre por alcanzar la plenitud y lograr la ansiada felicidad lleva ya varios siglos y muchas teorías. Algunos de los filósofos antiguos decían que para la realización propia del hombre y la obtención de la anhelada felicidad es imprescindible el cultivo de la sabiduría, otros expresaban que mediante la opresión de los instintos, el autodominio y el fomento del pensamiento nos acercarían a nuestra virtud esencial y lograríamos como resultado el gran tesoro que es la felicidad. Evita el dolor y haz un culto del placer que encontrarás en las pequeñas cosas decía un filósofo perdido varios siglos antes de cristo y como último exponente de este racimo inacabable de teorías: “la felicidad jajajaja, me la dio tu amor” cantaba hace treinta un artista contemporáneo en Sudamérica.  Hoy, sabemos gracias a la ciencia, que la felicidad es algo que cada uno de nosotros puede conseguir fácilmente. Estudios recientes en la Universidad Hebrea de Jerusalén, han demostrado que la visión y posterior ingestión de dos unidades de huevos frescos fritos en aceite   hirviendo estimula el hipotálamo a secretar la hormona B7 generadora de felicidad. La visión panorámica de los huevos estimula el nervio óptico a emitir un mensaje codificado al lóbulo derecho del hipotálamo, quién asocia la imagen a dos pechos femeninos y/o a los testículos dependiendo del género del individuo. La búsqueda del hombre por alcanzar la plenitud ha llegado a su fin, los científicos han hallado la fórmula de la felicidad y la comparten con todos nosotros. Sépanlo, es algo sencillo, fácil y forma parte de nuestra vida cotidiana, querido lector, grábeselo a fuego, como decía mi abuelo, para ser feliz es indispensable tener huevos.

Aida Rebeca Neuah