25 mar. 2010

CANTARES


Llegando a la orilla del río los sonidos del silencio dejaron paso al trovar del agua. Las gotas se juntaban en lo alto del cauce y venían canturreando sus melodías de siempre. El mutismo del paisaje me ayudó a escuchar sus palabras. Contaban de tiempos en que fueron tierra y el brujo calor las hechizó en vapor. Hablaban de increíbles viajes de burbujas vaporosas refractadas en siete colores y explicaban sobre el mejor camino de llegar levitando al cielo. Cantaron de cuando las nubes llenas estallan en llanto y se transforman en la lluvia que moja. Al pasar me chistaron y alejándose susurraron que se puede cambiar y seguir siendo el mismo, si se guarda siempre la esencia de ser.

Aida Rebeca Neuah